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ENFERMEDADES DE LA ÓRBITA DEL PERRO

M.V. M en C. Fred Pineda B.

 

 

Los desordenes patológicos que afectan la  órbita del perro no son poco comunes. Debido a que es una estructura que no puede ser evaluada a simple vista, el diagnostico y el tratamiento de sus padecimientos encierra un buen desafío para cualquier medico veterinario.

 

 

Los signos clínicos de la enfermedad en la órbita son generados por cambios en el volumen del contenido de la misma. Los procesos patológicos pueden envolver uno o más de los tres compartimentos anatómicos  definidos por los músculos extraoculares y por la peri órbita, los cuales son: 

1) el cono formado por los músculos extraoculares, 

2) fuera del cono formado por los músculos extraoculares, pero aún dentro de la peri órbita, 

3) fuera de la peri órbita, pero aún dentro de la orbita. 

 

El camino más efectivo para diagnosticar los desordenes de la órbita hace necesario revisar muy bien la historia del paciente con un meticuloso y completo examen físico general, oral, ocular y de sus anexos. La evaluación ocular orbital debe comparar el ojo afectado, en caso que el padecimiento sea unilateral, con su homólogo, especialmente haciendo énfasis en la presencia o ausencia de secreciones, alteraciones en tamaño, volumen e inclusive color de los tejidos y siempre empleando los reflejos oculares (corneal, directo, consensual, palpebral, amenaza y seguimiento) relacionando la respuesta con los aspectos neurológicos de algunas deficiencias en motilidad y función.

 

Los signos clínicos que se observan en la enfermedad orbitaria son:

1) exoftalmia 

2) enoftalmia 

3) estrabismo. 

 

La exoftalmia implica el desplazamiento rostral del globo ocular, generalmente acompañado de un aumento en la apertura de los párpados. La enoftalmia ocasiona el hundimiento del globo ocular dentro de la orbita, usualmente acompañada por la disminución de la fisura palpebral. El prolapso de la membrana nictitante puede estar presente en cualquiera de las dos situaciones. El estrabismo consiste en una desviación fija e involuntaria del globo ocular de su posición primaria. Sus formas se describen como tropías; esotropía, desviación medial, exotropía, desviación lateral, hipertropía, desviación superior, hipotropía, desviación inferior.

 

Exoftalmia o Proptosis traumática.

Exoftalmia o Proptosis traumática.

 

La exoftalmia puede ser ocasionada por una masa discreta que se encuentra ocupando parte del espacio orbital; neoplasias, abscesos, mucocele zigomático, anormalidades vasculares, celulitis orbitaria, hemorragias por trauma o coagulopatías o miositis temporal. Ocasionalmente un ojo exoftálmico puede llegar a confundirse con un globo ocular que se encuentra afectado y aumentado de tamaño debido a glaucoma o una malformación congénita.

Exoftalmia con lagoftalmía y erosión corneal severa.

Exoftalmia con lagoftalmía y erosión corneal severa.

 

La enoftalmia es más dramática especialmente cuando el globo ocular es microftalmico o ptisico. La atrofia ocular o ptisis bulbi es aquella que se produce como resultado de la destrucción del cuerpo ciliar o de una inflamación, traumatismo o de un glaucoma.

Enoftalmia.

Enoftalmia.

 

El estrabismo puede llegar a ser simulado debido a la conformación craneana de algunas razas ( Shit Zu, Pequinés). Las causas incluyen lesiones orbitales que ocupan espacio, ruptura de músculos extra oculares y anormalidades de los nervios craneales III (oculomotor), IV (troclear) y VI (abducen). 

Estrabismo bilateral divergente.

Estrabismo bilateral divergente.

 

En términos generales, los signos clínicos secundarios que se aprecian en la enfermedad orbital pueden ser: inflamación palpebral, inflamación conjuntival, lagoftalmía, exposición corneal, dolor al abrir la boca, dificultad en la visión, debido al prolapso de  la membrana nictitante o neuropatía óptica, incremento de la presión intraocular (ligera o moderada), epifora o descarga ocular, anormalidades del fondo ocular (indentación, congestión vascular, inflamación del disco óptico, coriorretinopatía, hemorragia retinal), queratoconjuntivitis seca y queratitis neurotrópica, debido a una lesión que afecte la rama oftálmica del nervio trigémino (par craneal V).

  

MEDIOS DE DIAGNOSTICO ADICIONALES

La Revisión de la historia inicial, así como el examen físico y ocular, debe incrementar el índice de sospecha de desordenes de la orbita: inflamación, infección, trauma, malformación congénita y neoplasia. Las pruebas adicionales de diagnostico deben ayudar a aclarar e identificar los desordenes de acuerdo a su naturaleza y causa. Los métodos de diagnostico adicionales comprenden a los estudios radiológicos simples o contrastados, el ultrasonido, los cuales son los frecuentemente más indicados. Igualmente las venografías orbitales, las neumo orbitografías, la orbitografía de contraste positivo, las arteriografías orbitales, la tecografía del nervio óptico, la tomografía axial computarizada (TAC) y la  resonancia magnética ( pueden estar indicadas para situaciones específicas. 

Venografía

Venografía

Tecografía

Tecografía

 

Resonancia Magnética (tumor en tejido intraorbitario)

Resonancia Magnética (tumor en tejido intraorbitario)

 

ANORMALIDADES DEL DESARROLLO

Las anormalidades del desarrollo de la órbita en el perro incluyen aquellos que envuelven malformaciones craneofaciales generales y anomalías del globo, orbita ósea, tejido blando orbitario y estructuras oculares propiamente dichas.

 

La anoftalmia o ausencia total de ojo debido a una falla de crecimiento desde la vesícula óptica primaria, es muy rara.  La microftalmia esta caracterizada por la presencia de tejido ocular rudimentario. La diferencia clínica entre las dos condiciones puede ser relativamente difícil, debido a que una verdadera anoftalmia es difícil de encontrar y a que existe la posibilidad de encontrar histológicamente algunos remanentes de tejido ocular. 

 

En casos de microftalmia complicada, diversas anormalidades oculares congénitas pueden llegar a ser observables incluyendo anormalidades de la cornea (microcórnea, opacidades), uvea (aniridia, corectopia, persistencia de membrana pupilar, hipoplasia de iris, disgenesis del segmento anterior), cristalino (cataratas, lenticono, lentiglobo, microfaquia, subluxación), vítreo (vasculatura hialóidea persistente), y retina (displasia, degeneración, desprendimiento), así como colobomas del segmento posterior o hipoplasia del nervio óptico. Sin embargo, aunque un ojo microftalmico no necesariamente es ciego, generalmente existe algún grado de alteración visual, que está directamente relacionado con la extensión y el grado de daño sobre las estructuras oculares. Generalmente tanto el factor genético como el ambiental, están implicados dentro de las causas. 

 

La influencia de factores teratogénicos  que pudieran tener efecto sobre la hembra durante la gestación, especialmente en la fase temprana (medicamentos, virus u otras enfermedades, vacunación con virus vivo) podrían ser responsables. Algunos síndromes microftalmicos han sido reportados y caracterizados en razas como el Pastor Australiano, Collie, Pastor Ovejero Shetland, Viejo Pastor Inglés,  Akita, Cocker Spaniel Americano, Schnauzer Miniatura, Doberman Pinsher, Samoyedo y King Charles Spaniel. 

 

La microftalmia debe ser diferenciada de ptisis bulbi o de la atrofia ocular adquirida. Las bases para hacer la diferenciación parten de la historia clínica (congénito o adquirido) y la evidencia clínica de un daño severo o alguna inflamación crónica que puede conllevar a Ptisis bulbi ( atrofia del globo ocular).

 

Celulitis Orbitaria y Abscesos

Los signos clínicos de la celulitis orbitaria o de un absceso se reflejan como inflamación con hipertermia periocular,  hinchazón y eritema que también están presentes. El dolor se manifiesta al tacto y especialmente al evaluar la cavidad oral, debido a la presión que ejerce el proceso corónides de la mandíbula, sobre el tejido blando orbitario al intentar abrir la boca. La exoftalmia y protrusión del tercer párpado son muy notorios. La presencia de edema marcado (quemosis) puede impedir la evaluación del tejido. Ocasionalmente la presión intraocular puede estar elevada, debido a obstrucción de vasos sanguíneos orbitales.  Los signos clínicos de los pacientes afectados generalmente cursan con anorexia y fiebre con linfadenopatía facial o cervical. 

Absceso retrorbitario

Absceso retrorbitario

 

Las causas de celulitis orbitaria incluyen infección, inflamación no séptica con o sin la retención de un cuerpo extraño o una neoplasia. Las causas de infección incluyen; penetración directa a través de los párpados, conjuntiva o paladar blando (huesos, mordidas, balas), la extensión de procesos  originados en el seno frontal, maxilar o nasal, la cavidad oral o de raíces de piezas dentales (especialmente la muela carnicera o cuarto premolar), infección de las glándulas salivales zigomáticas o lagrimales y muy raramente la extensión de panoftalmitis o de micosis sistémicas. 

Absceso en cuarto premolar.

Absceso en cuarto premolar.

 

El diagnostico debe incluir la evaluación oral, ocular y sistémica completa, la fistulización e inspección del cuarto premolar, radiografías simples del cráneo, especialmente para descartas masas o cuerpos extraños de tipo radio opaco, enfermedades de los senos o de piezas dentales. La punción y aspiración con aguja fina, pasando a la evaluación de laboratorio, bien sea mediante histología o cultivos. 

 

El tratamiento inicial general incluye el empleo de antibióticos de amplio espectro, analgésicos y antiinflamatorios no esteroidales y esteroidales. Si no se logra resultados positivos, posiblemente la evaluación bajo anestesia  y la punción para realizar un drenaje de la cavidad orbitaria podría ser la mejor indicación. El pronostico va depender de la respuesta a la terapia, del diagnostico del agente etiológico y del tiempo y curso que tome la enfermedad. 

 

REVISIÓN DE LITERATURA

1. Gelatt K, Veterinary Ophthalmology, Lippincott Williams y Wilkins, 3 Edition, Philadelphia, 1999, Pages 369-371, 877-882

 

2.  Gelatt K, Veterinary ophthalmology, Lea y Febiger, 2 Edición, Philadelphia, 1991, pags 507.

 

3. Vainisi S, Canine and Feline Ocular atlas, AAHA, Elkhart, Indiana. (No reporta año).

 

4. Mandell D, Holt E, Ophthalmic Emergencies, Vet Clin Small Anim 35 (2005) 455- 480. Elsevier Saunders

 

 

 

 

 

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